La Casa de los Figueroa del Castillo de Badajoz

La Casa de los Figueroa del Castillo de Badajoz, por Juan Altieri Sánchez

La publicación gratuita que abre nuestra sección de ediciones electrónicas. Una reconstrucción minuciosa sobre el origen real y la evolución del edificio del Museo Arqueológico Provincial de Badajoz en la alcazaba de esta ciudad, el conocido tradicionalmente como Palacio de los Condes de Feria o de los Duques de la Roca. ¿Cuánto hay de verdad en esa atribución? Una historia apasionante por fin revelada.

Gracias a los numerosos documentos inéditos y desconocidos hasta ahora aportados en esta publicación, se puede hacer un seguimiento minucioso de la historia de este inmueble y de sus propietarios y moradores a lo largo de los últimos cinco siglos.

Del prólogo de la obra:

Dentro del recinto de la antigua alcazaba de Badajoz se conserva un antiguo palacio que, tras ser rehabilitado en la década de los 80 del pasado siglo, es la actual sede del Museo Arqueológico Provincial. Tradicionalmente se atribuye su construcción a Lorenzo Suarez de Figueroa, primer conde de Feria; y también se dice de él haber sido, siglos después, propiedad de los duques de la Roca. Atribuciones que pese a estar hoy generalmente aceptadas, carecen de base documental que las sostenga, contradiciéndose además con los datos que proporcionan las fuentes cartográficas antiguas.

Alejandro de Silva y Barreto

Nobleza de Extremadura, de Alejandro de Silva y Barreto

Ha quedado documentada su edificación como casa fuerte señorial en el siglo XV, lo que ya se evidenciaba por sus propias características constructivas; y cómo durante los siglos siguientes fue objeto de sucesivas modificaciones y añadidos, resultado de los cambios de uso que sufrió el recinto de la alcazaba con el devenir de la Historia. Así, la casa fuerte medieval edificada por Bartolomé Sánchez de Badajoz pasó a configurarse por sus sucesores como casa palacio, momento en el que se produjo la anexión de algunas de las construcciones circundantes. A fines del siglo XVI el palacio fue comprado por el Licenciado Juan Rodriguez de Mora, quien lo vinculó en el mayorazgo de los Fresnos. Durante la guerra de separación de Portugal la casa se habilitó como almacén de Artillería, uso que mantendría hasta la segunda mitad del siglo XVIII, cuando pasó a utilizarse como cuartel de Infantería.

La destrucción de las construcciones de la alcazaba por los bombardeos realizados por el ejército británico durante los sitios de 1811 afectó a gran parte del edificio, y sólo algunos de sus muros y bóvedas permanecieron en pie. Durante gran parte del siglo XIX se acondicionaron esos espacios como prisión militar, sin reparar su ruina, estado en que permanecieron incluso después de pasar a propiedad municipal en 1933. Debió de esperar aún cincuenta años más, viendo languidecer diferentes proyectos de rehabilitación que nunca llegaron a ejecutarse, hasta que finalmente se reconstruyó para albergar el actual Museo Arqueológico Provincial de Badajoz.

Datos técnicos de la edición

Más herramientas

  • ¿Tiene alguna pregunta sobre el libro o su contenido? ¿Necesita alguna aclaración? Póngase en contacto con nosotros y le aclararemos todas sus dudas, tanto editoriales como del contenido específico de la obra.

Se realiza un seguimiento minucioso de la historia de este inmueble y de sus propietarios y moradores a lo largo de los últimos cinco siglos

Replicas de cañones en Baluarte de San Pedro de Badajoz

Replicas de cañones en Baluarte de San Pedro de Badajoz

Ha quedado instaladas las réplicas de 2 cañones de 24 libras de ordenanza sobre cureñas de plaza como parte de la Musealización de los Baluartes de San Pedro y la Trinidad de Badajoz, que 4 Gatos está realizando para el Ayuntamiento de Badajoz.


Nuevos atriles de señalización de la muralla de Badajoz

Nuevos atriles de señalización de la muralla de Badajoz

Hoy han comenzado a instalarse los nuevos paneles de señalización de la muralla abaluartada de Badajoz, realizados por 4 Gatos para el Ayuntamiento de Badajoz, en los baluartes de San Pedro y la Trinidad


Musealización de los baluartes de San Pedro y la Trinidad de Badajoz

Musealización de los baluartes de San Pedro y la Trinidad de Badajoz

4 Gatos es la adjudicataria del contrato del Ayuntamiento de Badajoz para el «Suministro y Proyecto Museográfico en los Baluartes de la Trinidad y San Pedro de Badajoz«.  Esta acción comprende el diseño y ejecución de elementos museográficos explicativos en ambos baluartes de la ciudad, así como el diseño y programación de los contenidos descargables adicionales de todos los elementos expositivos; y también la dotación de material instalaciones de recursos museográfico de exterior, consistentes en reproducciones de material histórico. Por último, el diseño y elaboración de unidades didácticas adaptadas a distintos niveles educativos.

Un nueva acción para poner en valor el patrimonio cultural y arquitectónico militar de la ciudad.

Imagen: Detalle de la garita situada en el ángulo flanqueado del baluarte de San Pedro en Badajoz en 1779. Manuel de Navacerrada. Archivo General de Simancas, MPD,30,041.


 

Mh: Minas, contraminas y escuchas

Mh: Minas, contraminas y escuchas

Esta Microhistoria trata de guerras, excavaciones, pólvora, ruido, oscuridad y silencio, mucho silencio. Por una vez vamos a alterar el guión habitual y empezaremos dando la noticia final. Hemos identificado un nuevo elemento en la fortificación abaluartada de Badajoz. No es que lo hayamos desenterrado nosotros, sino que estaba ahí, entero y casi intacto, pero a lo largo de los siglos se había perdido la memoria de lo que era, de su función original. Entre Juan Altieri, Álvaro Meléndez y yo hemos conseguido identificar finalmente su objeto. Gracias, como siempre, a los documentos antiguos y los mapas, aunque esta vez no de Badajoz. Y nos encontramos con que no había registrado ningún elemento similar en la muralla de Badajoz. Un elemento que además exigía el mayor silencio dentro del ruido ensordecedor. Pero vayamos por partes y empecemos por el principio…

En el asedio a una plaza fuerte había distintas formas de terminarlo. Ojo, hablamos de un tiempo anterior a que la artillería evolucionara tanto que pudiera disparar desde kilómetros de distancia, pongamos entre finales del siglo XV y la primera mitad del XIX.  Lo habitual era machacar insistentemente la muralla hasta formar una brecha practicable por donde pudieran entrar los asaltantes. Algo de eso ya vimos en la Microhistoria anterior sobre la Galería de fusileros olvidada. Pero había una forma aún más expeditiva de terminar un asedio: mediante una mina.

A grandes rasgos se trataba de excavar una galería subterránea o mina desde las trincheras de asedio para alcanzar la base de la muralla sin que los defensores se dieran cuenta. Una vez allí, se formaba una pequeña cámara u hornillo donde se depositaba una gran cantidad de pólvora. Al explotar se llevaba por delante la muralla (y a todos los que estuvieran sobre ella), dejando el paso libre para los asaltantes. Esta técnica se remonta a la Edad Media y había sido utilizada en multitud de ocasiones. Una de las que más repercusión tuvo en toda Europa fue el asedio de Fernando el Católico al Castell dell’Ovo en Nápoles en 1503. Evitar las minas fue también una de las razones de engrosar los muros en la fortificación de tipo abaluartada y, sobre todo, de ahondar los fosos, pues con ello se obstaculizaba la excavación de las minas.

¿Y qué podían hacer los defensores? Pues dos cosas: prevenir o curar. La forma de prevenir las minas era construyendo anticipadamente contraminas. Es decir, se excavaban galerías subterráneas partiendo desde la fortificación y se preparaban hornillos rellenos de pólvora y otros explosivos que explotaban al paso del enemigo por la superficie. Un ejemplo: Badajoz 1811 y 1812. Cuando los franceses toman la ciudad en 1811, lo primero que hacen es abrir estas contraminas entre los baluartes de Santiago y San Vicente, como se ve en la imagen de un plano francés de la época. Fue un elemento disuasorio para las tropas británicas, que no se atrevieron a atacar por esta zona por miedo a las contraminas.

Lamare copia

Pero también había contraminas más “estables”, que formaban parte de la fortificación. En Badajoz debía haber varias, e incluso subsiste la posible entrada, hoy tapiada, a una de ellas, en el foso del revellín de la Trinidad o de San Roque.

Revellín de la Trinidad de Badajoz

¿Entrada a una contramina desde el Revellín de la Trinidad?

Un lugar con muchas contraminas es por ejemplo Cádiz, como se ve en el detalle de este plano conservado en el Archivo General Militar de Madrid. Incluso hay un grupo de intrépidos que se dedica a explorarlas y cuelgan vídeos y fotos en su propia web: Cuevas de María Mocos.

Contraminas de Cádiz

Plano de las Contraminas del Frente principal o de Puerta de Tierra por el qual se reconoce la direccion de sus Galerias y Ramales, y la situacion de los Hornillos y Pozos

Estas contraminas constaban normalmente de una galería principal desde la que partían varios ramales que desembocaban en un hornillo, preparado para ser volado en cuanto fuera necesario.

Pero hemos dicho antes que había otra forma de defenderse de las minas. En este caso se trataba de excavar contraminas “contra las minas”, es decir, localizar una mina que estuviera haciendo el enemigo y hacer una contramina que se dirigiera a ella e intentar volarla antes de que el túnel llegara a la muralla principal. Esta era una labor muy complicada, pues había que saber, primero, que el enemigo estaba haciendo efectivamente una mina, después localizarla, a continuación excavar con celeridad una contramina que saliera a su encuentro y por último hacerlo de tal forma que se pudiera preparar un hornillo e intentar volar la mina. Era una carrera contra el reloj por ver quién alcanzaba antes su objetivo, si la mina volando la muralla o la contramina volando la mina. Tenía que ser divertidísimo, sobre todo para los minadores y los contraminadores, vamos.

Bien, pues de todos esos pasos señalados para este tipo de contramina, el más complicado era el primero, saber que el enemigo estaba haciendo una mina. Hay que tener en cuenta que las minas se iniciaban muy lejos de la muralla, en las trincheras enemigas, y por lo tanto podían pasar completamente desapercibidas. Durante el día, con el ruido de los cañones, los morteros, la zapa en las trincheras, los disparos de los fusileros, los gritos de los heridos, el estruendo de las balas de cañón estampándose contra las murallas… no habría forma de saber que se estaba excavando, pero por la noche, cuando los cañones cesaban de disparar y el ruido se reducía considerablemente, era otra cosa. Aun así, se necesitaba algún mecanismo para descubrir las minas, para sentirlas, para oírlas… ¡Un pozo de escucha!

Un pozo de escucha funcionaba como una caja de resonancia que amplificaba los golpes de los picos y las palas de los minadores, revelando así la existencia de una mina. Existían desde antiguo, incluso los llamados pozos húmedos, en los que una lámina de agua que reverberaba en pequeñas ondas indicaba también que el enemigo estaba minando. Un pozo húmedo es por ejemplo el del castillo de Coca.

Interior del pozo de escucha del castillo de Coca

 

Un pozo de escucha “seco” era una especie de depósito situado a veces en el ángulo flanqueado de un baluarte, donde se juntan las dos caras, es decir, en la punta del baluarte. Su estructura estrecha, redonda y alta permitía que funcionara como una auténtica caja de resonancia. De esta manera, los lejanos y casi inaudibles golpes de los minadores se escuchaban, aunque muy débilmente, en el pozo. Así sabían los defensores que había una mina excavándose y podían comenzar con su contramina.

Hemos documentado pozos de escucha de este tipo en fortificaciones abaluartadas españolas del siglo XVIII, como por ejemplo en el Real Fuerte de la Concepción, en la provincia de Salamanca (ver en Google Maps). Si miramos los planos que el ingeniero Pedro Moreau levantó del fuerte en 1737, hay uno en concreto que nos interesa mucho. Es el siguiente, conservado en el Archivo General de Simancas:

Plano y perfiles de un baluarte y medias cortinas del Fuerte de la Concepción . AGS MPD, 31,008

Plano y perfiles de un baluarte y medias cortinas del Fuerte de la Concepción . AGS MPD, 31,008

Detalle del plano

Detalle del plano

Detalle del plano

Detalle del plano

Los detalles del plano permiten ver, por un lado, la planta del ángulo flanqueado del baluarte, donde se aprecia una cámara circular, identificada como pozo de escucha “Pozo practicado en el macizo del estribo del ángulo flanqueado […] y puede servir de escucha, y también si se ofreciere, para buscar el minador.” En el segundo detalle tenemos el perfil de esta misma zona, y se aprecia el pozo de escucha en forma de cámara circular con una escalera adosada a la pared que desciende al fondo del pozo. En la actualidad los pozos de este fuerte presentan este aspecto:

Pozo de escucha en el Real Fuerte de la Concepción

 

¿Y en Badajoz? Pues sí, ya hemos llegado a la conclusión. En Badajoz también tenemos al menos un pozo de escucha, aunque no se había identificado como tal, habíamos perdido el recuerdo de lo que era. Y ahora por fin lo recuperamos para nuestra memoria. Se sitúa igualmente en un ángulo flanqueado, en el del baluarte de la Trinidad. Aquí (google maps):

Situación del pozo de escucha del baluarte de la Trinidad en Badajoz

Situación del pozo de escucha del baluarte de la Trinidad en Badajoz

Casi exactamente igual al del Fuerte de la Concepción que hemos visto en el plano de Moreau, que también trabajó en Badajoz, por cierto. Como aparece en el dibujo y se ve en la galería de fotos que hay al final de este artículo, consta de un pasadizo que parte desde el parapeto y desciende hasta la entrada de la cámara que sirve de pozo de escucha. Unas escalones adosados a la pared permitían (ahora están muchos derruidos) bajar hasta la parte inferior. Y allí, en el silencio de la noche, los soldados destinados a ese cometido –seguro que los que mejor oído tenían– se pasarían horas escuchando, intentando adivinar si el enemigo estaba excavando su mina. Hoy día presenta dos pequeñas aberturas hacia el exterior de las caras, en forma de aspilleras, que no debían estar en su construcción original, y eso es una de las cosas que nos había despistado hasta ahora. Su edificación dentro del baluarte la datamos de forma provisional en la década de 1770.

Así que ya sabéis, tenemos -ya teníamos- un pozo de escucha en la fortificación de Badajoz. Hay al menos otros dos espacios también en este baluarte que, aunque su misión principal era la de servir de pequeños almacenes o repuestos de pólvora, podrían haber actuado como pozos de escucha en caso de necesidad. Pero este es el único cuya misión es, simple y llanamente, ser un pozo de escucha.

Por supuesto, ahora que lo conocemos, saludadlo cada vez que paséis por allí, que ya sabemos su “nombre y apellidos” y le hará ilusión…

Identificado un nuevo elemento en la fortificación abaluartada de Badajoz

Una carrera contra el reloj por ver quién alcanzaba antes su objetivo, si la mina volando la muralla o la contramina volando la mina

 

 El pozo de escucha del baluarte de la Trinidad de Badajoz

 

 

Pin It on Pinterest