Mh: Una emperatriz en Badajoz

por | Jun 3, 2020 | 0 Comentarios

En esta ocasión vamos a hablar sobre la llegada y estancia de la emperatriz Isabel de Portugal en Badajoz, en su viaje hacia Sevilla para conocer personalmente a su nuevo esposo, su primo hermano el emperador Carlos. Tengo que agradecer a Juan Altieri el que me pusiera sobre la pista de las fuentes empleadas.

Los nuevos esposos eran ambos nietos de los Reyes Católicos. Carlos era hijo de Juana de Aragón y Felipe de Borgoña e Isabel era la segunda hija de María de Aragón y de Manuel I de Portugal.

La boda había tenido lugar por poderes en 1525, en Lisboa, cuando Isabel tenía 22 años y Carlos 25. Poco después, a principios del año 1526, Isabel, ya convertida en emperatriz, inició el viaje desde la corte portuguesa hacia Castilla.

Los emperadores Carlos e Isabel, según un cuadro de Rubens copiado de un original de Tiziano

Le acompañaron en el inicio de su viaje desde Almeirim, junto a Santarem, sus hermanos, el rey Juan III de Portugal y los infantes Luis y Fernando. Poco después el rey se despidió de su hermana y volvió a la corte para atender al nacimiento de su nuevo hijo; el cortejo continuó el viaje hacia Elvas, adonde llegó el 6 de febrero de 1526.

El rey Juan III de Portugal, hermano de la nueva emperatriz (y primo hermano también de Carlos)

A Badajoz también habían llegado días antes varios altos dignatarios enviados por Carlos V para recibir a su esposa, la nueva emperatriz. Entre ellos, figuraban el duque de Calabria, el arzobispo de Toledo, el duque de Béjar, el duque de Medina Sidonia, el conde de Monterrey, el conde de Aguilar…

Y al día siguiente de su llegada a Elvas, el miércoles 7 de febrero de 1526, se produjo la entrega de Isabel a los enviados por Carlos en la frontera entre Elvas y Badajoz, en el río Caya. A las diez de la mañana, el cortejo de la emperatriz “sahio de Eluas com toda a sua companhia, e de Badajoz sairão todos os senhores castelhanos, cõ ricos e lustrosos atauios em ambas as partes, quãto o tempo então o permitía”.

La emperatriz llegó hasta Caya en una litera, pero poco antes de llegar, a unos treinta o cuarenta pasos, pasó de la litera a una hacanea blanca (una hacanea es una jaca de mayor tamaño de lo habitual, aunque algo menor que un caballo). Con sus hermanos Luis y Fernando a cada lado, se adelantaron hasta tan solo diez pasos de la Raya, y los castellanos hicieron lo mismo por su parte.

Ojo, que aunque parezca que fue un acto más o menos íntimo, con unas pocas decenas de personas participando, en realidad hubo allí casi una multitud. Solo el acompañamiento privado que traían los tres principales participantes españoles sumaba un considerable número. El Duque de Béjar traía ocho trompetas, cinco chirimías (una especie de flauta alargada, parecida al oboe) y dieciocho pajes. Al arzobispo de Toledo le acompañaban doce trompetas, seis chirimías y tres pajes. Por último, al duque de Calabria, Fernando de Aragón, le acompañaban veinticuatro lacayos y “muitos senhores que lhe faziam companhia”.

Fernando de Aragón, Duque de Calabria.

En esta ceremonia, el infante portugués Luis tomó las riendas de la montura de Isabel y, dirigiéndose al Duque de Calabria, le expresó: “Eu entrego a Vossa Exçellencia, a emperatriz minha senhora, em nome del rey de Portugal, meu senhor e irmão, como esposa que he do emperador Carlos«. Los tres hermanos se abrazaron entre lágrimas y los infantes se despidieron antes de emprender el regreso a Elvas.

Hay que decir, además, que con el tumulto del recibimiento, de los besamanos, de los abrazos, de las muestras de júbilo, hubo algún que otro desliz, pues “las damas de la Emperatriz venían ricamente vestidas y guarnecidas de piedras. Y con el regocijo y mucha gente del recibimiento, a estas damas faltaron muchas joyas. Y túvose sospecha de algunos, especial del conde de Aguilar y de cinco hermanos suyos que con él fueron y hurtaron estas joyas.” ¡Ay las malas lenguas…!

La comitiva llegó a Badajoz y, antes de cruzar el puente, salieron los regidores de la ciudad a besar su mano. Ojo, esta es la primera referencia conocida que tenemos de la utilización del puente de Palmas, que había retomado su construcción unos 20 años antes. ¿Estaba completado o se habilitó un paso provisional por no estar aún del todo terminado? Pues aún no está del todo documentado, la verdad sea dicha.

El puente de Palmas en 1668, unos 150 años después de pasar por él Isabel de Portugal. El hornabeque, marcado con la L, es una obra del siglo XVII, no formaba parte del puente original.

El caso es que la nueva emperatriz entró en la ciudad bajo palio, “e el corregidor é los regidores la tomaron á la puerta debajo de un rico palio de tela de oro, é ansí fué muy acompañada hasta su palacio, donde se apeó con muchas trompetas, é atabales é ministriles altos.» La pena es que ninguna de las relaciones que hemos consultado nos indican en qué palacio se hospedó, por lo que solo podemos elucubrar si fue en el mismo que 50 años después utilizaría su hijo, el rey Felipe II, durante su estancia en la ciudad, en el viejo y desaparecido palacio de los Fonseca, en la actual plaza de la Soledad.

La actual plaza de la Soledad. Todo el frente de la izquierda estuvo ocupado en su día por el palacio de los Fonseca

Tampoco indican las relaciones si entró en la ciudad por la Puerta de Palmas o si, tal como se hacía con los visitantes ilustres como el rey portugués don Sebastián en 1576 o Felipe II en 1580, se le hizo dar un rodeo para que entrara en Badajoz por la puerta principal de la época, la puerta de Santa Marina (más o menos en la actual avenida de Europa), desde donde se tenía una mejor y más lustrosa vista de la ciudad:

…porque la puerta de la puente por donde se entra á la cibdad no está tan a cuento para ir cómodamente y vistosamente a la Iglesia, y ver la cibdad en la primera vista con entrada de calle derecha y ancha, y en todo agradable; por esto en semejantes, y aun menores recibimientos acostumbran aquí no hacerlos por esta puerta, sino dar un rodeo desde alli, cerrando aquella puerta con unas puertas de verjas de madera, y van alrededor como de la quarta parte de la ciudad, hasta la puerta que llaman de Santa Marina…” Así describieron la entrada mencionada de don Sebastián en 1576.

Lo que sí sabemos es que la ciudad le dedicó varios arcos triunfales y que se organizaron entretenimientos para los días que durara su estancia; entretenimientos entre los que no podían faltar juegos de toros y cañas, además de justas entre caballeros. Y tuvieron que ser unos días memorables, pues la nueva emperatriz permaneció en nuestra ciudad siete días, antes de emprender el camino hacia Sevilla, donde se encontraría con su esposo. Se dice que incluso sus hermanos, los infantes portugueses Luis y Fernando, vinieron desde Elvas de incógnito a Badajoz para ver cómo trataban a su hermana los castellanos. Y se volvieron maravillados.

Así pues, el día 15 de febrero salió la comitiva en dirección a Talavera, para dirigirse después hacia Almendralejo, Llerena, Guadalcanal, Cantillana y Sevilla.

¿Qué nos queda en Badajoz de la emperatriz Isabel, la bella y única esposa del emperador Carlos, la que dirigió los destinos del reino largos años como regente mientras su marido se dedicaba a guerrear por toda Europa? Pues es posible que nos quede algo, veréis…

Puerta de Plmas en Badajoz (By Michael Paraskevas, CC BY-SA 3.0)

En la Puerta de Palmas, años después de su paso por la ciudad, se puso una inscripción dedicada al príncipe Felipe, su hijo, el futuro Felipe II; la inscripción está flanqueada por dos bustos. El de la derecha parece claramente la imagen del emperador Carlos (su escudo imperial luce además en la puerta). Pero el de la izquierda no está claro a quién pertenece. Es una figura femenina que ha sido identificada por diferentes investigadores como la reina Juana (la madre del emperador Carlos y reina nominal de Castilla y Aragón en ese momento junto a su hijo) o como una figura alegórica de la fama. Pero otros investigadores creen que ese busto representa en realidad a Isabel de Portugal, la emperatriz que abandonó su patria portuguesa para desposarse con su primo hermano Carlos. Si comparáis las imágenes, pareciera que el cantero había visto el cuadro de Tiziano para realizar su obra, pues tiene el mismo escorzo, viste igual, con casi las mismas alhajas, y el peinado es el mismo. Es quizás algo más que una coincidencia que la figura dirija su eterna mirada de piedra desde Badajoz hacia su querido Portugal.

Posible busto de Isabel de Portugal en la Puerta de Palmas

Así que ya sabéis, cuando paséis por la Puerta de Palmas, levantad la vista y saludad respetuosamente a Isabel, si es que es ella, nuestra única emperatriz, que pasó por Badajoz para cumplir con su destino y mira siempre hacia su amado Portugal.

Fuentes empleadas:

Badaços visto dalla parte del fiume Guadiana, por Lorenzo Possi, 1668. Museo Galileo de Historia de la Ciencia de Florencia, Signatura: MED G.F. 44.

+ Crónica del Emperador Carlos V [Manuscrito] / por Francés de Zúñiga, truhán del mismo Emperador. Biblioteca Nacional de España, Signatura: MSS/18269. Disponible online en la Biblioteca Digital Hispana

+ García Blanco, Julián: Puerta de Palmas [recurso online], 2008. En el blog: Puertas de Badajoz (http://puertasdebadajoz.blogspot.com).

+ Gómez-Salvago Sánchez, Mónica: Fastos de una boda real en la Sevilla del Quinientos (Estudio y documentos), Universidad de Sevilla, 1998.

Isabel de Portugal, en su viaje a Sevilla para encontrarse con su esposo, el emperador Carlos, pasó por Badajoz

La entrega de la nueva emperatriz a los enviados por Carlos tuvo lugar el miércoles, 7 de febrero de 1526, en la Raya entre ambos reinos, junto al río Caya, a una legua de Badajoz.

Esta es la primera ocasión en que se tiene noticia de la utilización del puente de Palmas para cruzar el Guadiana, aunque se desconoce si estaba ya completamente terminado.

¿Es acaso la figura femenina de la Puerta de Palmas una representación de Isabel de Portugal?


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