Mh: La Bandera de Badajoz

Un nuevo capítulo de nuestras Microhistorias. Aviso de que parte del contenido de esta historia se debe a las investigaciones que Jacinto Marabel está realizando en torno al papel de las tropas alemanas durante el asalto a Badajoz en 1812. La verdad es que poco a poco se está ganando el derecho a que haya que ponerse en pie al oír su nombre…

Esta historia comienza en realidad en 1812, pero nosotros vamos a empezar mucho más tarde, 190 años después, en 2002. En esa fecha se estaban terminando los preparativos para la apertura del Museo de la Ciudad de Badajoz “Luis de Morales”. Una de las características de ese Museo es la escasez de piezas históricas originales, de tal forma que es casi más un centro de interpretación que un verdadero museo, pero eso es otra cuestión que no toca aquí. Una las pocas piezas originales que conserva el Museo es una enorme bandera. En concreto, esta:

Como veis en la imagen, estaba relacionada con George Townshend Walker [eng.], general británico que mandaba las tropas británicas que entraron en Badajoz la noche del 6 de abril de 1812 tras escalar el baluarte de San Vicente, donde él mismo quedó herido. Posteriormente fue ascendido a Teniente General y nombrado Baronet el 28 de marzo de 1835 (aquí el nombramiento oficial en The Gazzete, el BOE del Reino Unido).

Los Northumberland Fusiliers de Walker escalando el baluarte de San Vicente de Badajoz la noche del 6 de abril de 1812.

 El lugar por donde escalaron las tropas de Walker el baluarte de San Vicente de Badajoz

Además tenemos su propio relato de lo que sucedió aquella noche, conservado en los Archivos Nacionales del Reino Unido de Kew y publicado en el libro sobre los asedios de Badajoz que escribí hace un par de años. El pdf es este: Relato de Sir George Walker de su entrada en Badajoz en 1812

La bandera del Museo fue adquirida por el Ayuntamiento ese año de 2002 a un anticuario inglés, que la publicitaba como “La Bandera de Badajoz”. Lo recuerdo porque participé en las gestiones para su adquisición. El caso es que, aún quedando claro que no era “la” bandera de Badajoz, estaba relacionada con la ciudad. Y se llamó a varios de los mayores expertos españoles en vexilología militar para que intentaran aportar alguna pista sobre el posible origen de la bandera a partir de la forma y los elementos que la integran. Pues no hubo manera.

Se dieron varias posibles interpretaciones, que si podría ser de un regimiento francés al que las tropas de Walker se la arrebataron, que si podía proceder de una iglesia de Badajoz, que si se la había hecho Walker posteriormente como “recuerdo”… Lo único cierto, y eso según las palabras del anticuario, es que había estado expuesta durante décadas en la iglesia donde fue enterrado el general británico. Así que teníamos una bandera relacionada de alguna forma con el general Walker y con el asalto y toma de Badajoz de 1812. El Ayuntamiento decidió adquirirla y colocarla en una vitrina con una cartela más o menos neutra, haciendo caso a una de las versiones, aunque sin mojarse mucho, como se ve la siguiente imagen:

Y así ha estado durante unos 10 años. Hasta que Jacinto Marabel -del que tuve el honor de publicar su primer libro, El Capitán Fariñas-, comenzó meter las narices en la participación de las tropas alemanas de Hesse-Darmstadt dentro del ejército imperial francés en la Guerra de la Independencia Española, y específicamente en Badajoz. Es un tema apasionante, aunque alguno no os lo creáis ni de coña, y Jacinto está investigando y descubriendo cosas que harán reescribir varios capítulos de nuestra historia, como que aquellos alemanes habían sido los culpables de la caída del castillo esa fatídica noche, cuando en realidad eran de las tropas más experimentadas que había en Badajoz.

Pues una mañana tomando un cafelito y contándonos batallitas (él me cuenta sus películas de alemanes y franceses y yo le suelto algún rollo de mapas antiguos) salió el tema de los masones en ambos bandos de aquella guerra, y de cómo había encontrado a algunos oficiales británicos que ayudaron a sus camaradas franceses tras la caída de Badajoz. Entre ellos George Walker. Y me habló del escudo que le concedieron al nombrarle Baronet. Es este, sacado de la obra Baronetage of England, de John Debrett (1839):

¡¡Ostras, dije yo, si esa es la bandera del Museo de la Ciudad!!  Ahí tenemos por fin la explicación de la bandera. Era la bandera PERSONAL de Sir George Townshend Walker. Y personal quiere decir exactamente eso: que era solo suya; pues cuando su hijo heredó la baronía a la muerte del viejo general en 1842 en Chelsea [eng.], tuvo que quitar la mención a Badajoz, pues eso había sido una concesión de la Corona al propio Walker, no a sus descendientes. En la imagen siguiente se ve el escudo tal como le quedó a su hijo Sir George Ferdinand Radzivill Walker, 2º Baronet a la muerte de su padre, ya sin la mención a Badajoz

Escudo del 2º baronet Walker

Si queréis una explicación heráldica exhaustiva del escudo, está aquí, eso sí, en inglés

Pues ya tenemos resuelto el misterio, y con una agradable sorpresa.  La bandera del Museo de la Ciudad de Badajoz “Luis de Morales” no es otra que la bandera personal e intransferible del Teniente General y Baronet Sir George Townshend Walker , que comandó uno de los asaltos a la ciudad aquella lejana noche de 1812. Un objeto original de gran valor para la historia de Badajoz. ¡Qué mejor que aquí para conservarla! Eso sí, habrá que cambiar la cartela.

Y como siempre, ya sabéis, cuando paséis por el museo y veáis la bandera, saludadla con una leve inclinación de cabeza y un expresivo “What’s up, George!!”. Seguro que el viejo Walker agradece que alguien le recuerde, aunque sea con esas palabras tan vulgares, zafias y groseras para todo un Baronet y miembro de La Honorabilísima Orden Militar del Baño.

¿Os ha gustado? pues dejad comentarios, por favor.

 

ACTUALIZACIÓN (21/02/2014)

Corregido el título concedido a George Walker, que no era Barón, sino Baronet, como indica Jacinto Marabel en uno de los comentarios a esta entrada. Además cambio el escudo del hijo de George Walker, el 2º baronet, para que incluya la mano roja de O’Neil, el símbolo de los Baronets británicos.

Añadidos algunos enlaces para completar el relato: nombramiento oficial como Baronet de Walker en The Gazette, obituario de Walker en The Gentleman’s Magazine…

 


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6 Comentarios

  1. Muy buena la microhistoria, como siempre. Son este tipo de cosas las que me apasionan y me gusta conocer. Gracias.

    Supongo que en cuanto a lo de los masones, hablaríais de que en el asalto al baluarte de San Vicente, Walker cayó herido, y que entonces hizo un signo masónico, y un “hermano masón” de las filas francesas apartó las bayonetas que lo amenazaban y lo salvó. Tiempo después el General encontró a su salvador como prisionero de guerra en Escocia, y consiguió meterlo en un intercambio de presos.
    Un saludo

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    • Gracias Fernando, es un honor. Respecto a lo de los masones, de hecho ese fue el punto de partida de la conversación.

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  2. Fernando, aunque Carlos habla con ventaja (como casi siempre), hay una historia sobre el particular (masones, Philippon, Walker, etc) en el nº1/2014 de la Revista de Estudios Extremeños.
    Por otro lado, fantástica exposición, que voy a empañar un poco: Walker nunca fue nombrado barón, sino baronet. Entre otras sutiles diferencias ello significa que nunca podría emparentar con la nobleza ni sus privilegios; algo así como ser hidalgo en España. Y en relación con esto, el escudo que has puesto no es el de sus descendientes, pues está incompleto: falta la mano roja del Ulster, también llamada mano roja de O’Neil, símbolo precisamente de los baronets británicos. Es el blasón anterior al privilegio otorgado por la acción del sitio de Badajoz (escalar un baluarte desierto, entre otras cosas y aunque me crucifiquéis por ello).
    Un saludo.

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    • Gracias por las correcciones, Jacinto. Como ya he mencionado, gran parte de este artículo es debido a tus investigaciones, que en absoluto he pretendido “pisarte” ni fastidiarte (aunque alguno así lo crea y me lo haya dicho). Corrijo los errores que indicas.

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  3. Como siempre muy didáctico y clarificador. Gracias por comunicar y adaptar la información para los más mundanos. Un abrazo.

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  4. Preciosa la historia. Todas las veces que pasaba por el museo me quedaba la cosa de saber más por esa pieza tan increible. Efectivamente es una pena que tenga una cartela tan escueta. Ahora cuando vuelva al museo podré contar algo de nuestra historia a quien me acompañe y me sentiré un poco más orgulloso de mi tierra.
    ¡Felicitaciones!

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