El Sitio de Badajoz de 1812 y la leyenda del jinete sin cabeza

por Jacinto J. Marabel Matos

Esta noche es probablemente la más terrorífica del año. Al menos para la cultura anglosajona, que ha acabado convirtiendo en verbena pagana la secular y católica Noche de Todos los Santos o All Hallow’s Eve, más conocida en su contracción simplemente como Halloween, introducida en Norteamérica por los inmigrantes irlandeses. Importada de aquellos lares, esta fiesta ha acabado por relegar al ostracismo la tradicional representación del Tenorio, por lo que ya casi ningún badajocense se santigua al cruzarse por la calle con la caterva de brujas, zombies, vampiros, hombres lobo o cualquier otra de las criaturas infernales y demoníacas que se apoderan de la ciudad por una noche. Aunque quizás sí deberían correr y rezar por sus vidas si tienen la desdicha de tropezar con el jinete sin cabeza.

Como todo el mundo sabe, el mito del jinete sin cabeza ocupa un lugar destacado en el folclore norteamericano desde que allá por 1820, Geoffrey Crayon, incluyera The Legend of Sleepy Hollow, junto a otros treinta y tres relatos, en el conjunto de su Sketch Book. Huelga recordar que tras aquel seudónimo se escudaba un novel escritor llamado Washington Irving que, durante aquellos años y mientras se encontraba en Europa haciendo frente a la ruinosa empresa familiar, adaptó en esta narración gótica un célebre cuento de los hermanos Grimm. Éstos a su vez se habían hecho eco de una historia que por entonces había llegado a ser muy popular en Alemania: la del “cazador salvaje”, un jinete sin cabeza que aterrorizaba a los habitantes de los bosques de la Baja Sajonia y Hesse-Darmstadt, haciendo tronar su infernal cuerno en las noches de luna llena.

QUIDOR, John. The Headless  Horseman Pursuing Ichabod Crane (1858)

QUIDOR, John. The Headless Horseman Pursuing Ichabod Crane (1858)

Washington Irving conservó el patronímico de la infernal criatura, que en su relato pasaría a ser un mercenario hessiano muerto en la batalla de White Plains [eng], hecho que tuvo lugar el 28 de octubre de 1776 frente a Manhattan, manteniendo también el emplazamiento y el contexto histórico de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos. De este modo, imaginó una fantástica y lúgubre población, Sleepy Hollow, maldita por todos y especialmente para el apocado Ichabod Crane [eng], que acabaría sufriendo en sus carnes la amenazante y espectral presencia del jinete sin cabeza.

DARLEY, F.O.C. Ichabod pursued by the Headless Horseman (1849)

DARLEY, F.O.C. Ichabod pursued by the Headless Horseman (1849)

Pues bien, Guerra de la Independencia, mercenario hessiano y jinete sin cabeza son términos que se conjugaron algunos años antes de la publicación del relato de Washington Irving en Badajoz, justo en el año 1812.

Aquel invierno había sido especialmente duro para las tropas imperiales guarnicionadas en Badajoz. Entre ellas se encontraba un regimiento de la Confederación del Rin, el Gross und Erbprinz [deu], procedente del Ducado de Hesse-Darmstadt. El teniente Karl Friedrich Maurer, que perdería la mano derecha en el asalto del 6 de abril de 1812, fue uno de los escasos supervivientes de aquel regimiento y pudo contar en sus memorias gran parte de los cruentos episodios vividos durante aquellos meses en la ciudad sitiada [pdf]. Su diario, que sería publicado cien años más tarde por Karl Esselborn junto al de otros soldados de este mismo regimiento, contiene una interesante entrada correspondiente al mes de febrero. Dice:

La guarnición estaba privada absolutamente de todo y los hombres no disponían de camas, por lo que la mayor parte debían dormir sobre el suelo desnudo. Existía una carencia de los alimentos más indispensables y el servicio se hacía muy duro. Los turnos de guardia eran dobles y los hombres eran llamados para realizar otros trabajos, como acarrear toda la leña que fuera posible. Durante los meses anteriores se había hecho acopio de raíces de viejos olivos, traídas a hombros desde las huertas cercanas, pero este recurso se había agotado y bien pronto hubo que buscar leña en otros parajes. Como el bosque más cercano se encontraba a dos horas de distancia, las salidas eran fuertemente escoltadas.

No era aconsejable buscar distracciones más allá del abrigo de la fortaleza, pues las partidas siempre estaban al acecho. Un día, el mayor Schaumberg, que era un gran aficionado a la caza, se adentró temerariamente en la espesura, apenas a un millar de pasos de la plaza. Al caer la noche, su desgraciada figura fue vista cabalgando por el páramo, pero no fue hasta que estuvo próximo a las murallas y a la luz del plenilunio, cuando pudimos contemplar horrorizados que le habían cortado la cabeza. Los más supersticiosos dijeron que era una señal inequívoca de mala suerte que marcaría el destino de la plaza. Lo cierto es que aquella terrorífica visión nos perseguiría desde entonces…

restos de este destacamento hallados en la alcazaba de Badajoz en 1978

Fosa común con muertos del Regimiento Gross und Erbprinz hallados en la alcazaba de Badajoz en 1977 [pdf]

No sabemos si Washington Irving acabaría por encontrárselo también durante su largo periplo en España. Aunque parece que no estuvo en nuestra ciudad, probablemente hubo de tener noticias de esta leyenda de la que, de un modo u otro, se sirvió para escribir su relato. En cualquier caso, andad con mucho cuidado si esta noche os atrevéis a pasear por Badajoz, porque entre todos esos falsos engendros que podéis llegar a encontraros acecha, montando un corcel negro como la muerte, la espectral figura del jinete sin cabeza. No digáis que no os avisamos.

 

El mito del jinete sin cabeza ocupa un lugar destacado en el folclore norteamericano desde la publicación en 1820 de The Legend of Sleepy Hollow

¿Crees que merece la pena pagar algo por estas Microhistorias? Elige la cantidad que consideres adecuada. Pero si no, no pasa nada. Las seguiremos haciendo con la misma ilusión. Gracias por leernos.


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