200 años de Waterloo

200 años de Waterloo

Hoy, 18 de junio de 2015, se cumplen exactamente 200 años de la batalla de Waterloo. Hay miles de celebraciones y recuerdos a la batalla. pero sin duda la principal será la gran recreación histórica que se celebrará en el campo de batalla. Pero hoy quiero hablar de un libro sobre Waterloo, recientemente reeditado y que no ha perdido la vigencia. Se trata de una obra del profesor italiano de historia medieval Alessandro Barbero. Su título: La batalla. Historia de Waterloo. Está editado por Destino.

Para mi fue un libro especial cuando lo leí. Estaba empezando con la historia militar como desarrollo profesional, y para alguien que no había hecho la mili, era muy complicado comprender no solo las distintas unidades y formas de organización de la tropa, sino también las tácticas concretas en el campo de batalla. En 2006 ya estaba en marcha la publicación de la primera obra de 4 Gatos: En el infierno antes del Amanecer, de Ian Fletcher y me despertaba la curiosidad cómo había terminado la historia de las Guerras Napoleónicas. Y encontrar este libro fue un verdadero tesoro. Tanto que desde entonces no hago más que recomendarlo. Quizás los haya mejores, pero para mi fue una especie de guía de campo de las guerras napoleónicas, sus estrategias, su formas de combate, su honor, etc.

Alessandro Barbero nos enseña y detalla las diferentes formas de lucha empleadas: las líneas de tiradores, las cargas masivas de la caballería, los cuadros defensivos de la infantería, la artillería de campaña… Podemos casi contemplar los cañonazos, el fuego de mosquetes y fusiles, la tierra empapada de sangre y el aire lleno de estruendo y alaridos; las impresionantes cargas de caballería británica, sable en mano, sembrando el pánico entre la infantería francesa, respondidas por los lanceros polacos del ejército francés;, o los ataques incesantes de caballería y artillería napoleónica contra la infantería británica cegada por el humo y el olor a pólvora, que gracias a la aparición hacia mediodía del ejército prusiano de Blücher, inesperada por el propio Napoleón, consiguió dar la vuelta a una batalla que parecía que perderían los aliados en cualquier momento. El avance de la temible Guardia Imperial que de pronto vacila y se detiene; y alguien grita: “La Garde recule!“. La suerte está echada.

Hay algunos aspectos de la batalla que con una visión contemporánea son casi incomprensibles, como el sentido del honor de la oficialidad, que les impedía siquiera mover un músculo aunque estuvieran viendo acercarse la bala de cañón que los mataría. Moverse un milímetro o hacer el más mínimo gesto para evitar el impacto hubiera sido interpretado como un acto de auténtico deshonor. O cómo una multitud de mujeres y niños (las esposas e hijos de muchos de los combatientes), permanecían en el campo de batalla como espectadores de excepción, esperando a ver su desenlace y la oportunidad de hacerse con un buen botín entre los caídos.

Y, por supuesto, las espantosas condiciones de los soldados, obligados a pasar al raso, bajo una gran tormenta, la noche anterior a la batalla. Esos mismos soldados a los que se les exigía una obediencia ciega ante cualquier orden, fuera la que fuera. De uno u otro bando, todos pasaron por las mismas penurias. Unas penurias que llevaron a Wellington, el vencedor de aquel día, a decir: “Espero no volver a ver ninguna otra batalla como esta. Esta ha sido demasiado chocante. Es demasiado ver a hombres tan valientes, tan dignos los unos de los otros, despedazándose de esa manera.”

Como indica Barbero en el epílogo del libro, “en la jornada de Waterloo, casi 200.000 hombres se enfrentaron en un pañuelo de tierra de apenas cuatro kilómetros por cuatro: nunca antes ni después de entonces, un número semejante se soldados se había concentrado en un campo de batalla tan circunscrito.

Así que, si buscas una buena guía sobre la batalla de Waterloo, no lo dudes: La Batalla. Historia de Waterloo de Alessandro Barbero es tu libro

BONUS: Por cierto, que cabe recordar que también allí, en plena batalla de Waterloo, en medio del fragor de los cañones y la fusilería, había una badajocense, la joven Juana María de los Dolores de León, casada tres años antes con el oficial británico Harry Smith. Y es que siempre te puedes encontrar a alguien de Badajoz en los sitios más insospechados.

Los cuadros británicos recibiendo la carga de los Coraceros napoleónicos. Oleo de F. Philippoteaux. 1874. Victoria and Albert Museum de Londres

 

+ info: Puede adquirirse en numerosas librerías tanto físicas, como Librería Mercurio de Badajoz, como digitales, como Casa del Libro.

 

La Batalla. Historia de Waterloo, de Alessadnro Barbero

La Batalla. Historia de Waterloo, de Alessandro Barbero

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